Concierto transmedial estéreo-inmersivo interactivo para cordófonos, loops y no-input mixer







Simbiosis donde el sonido tiene imagen y la imagen resuena
La música tiene la cualidad de transformar nuestra percepción del tiempo y la forma de movernos en él. A través de la exploración del metal como fuente resonante, la manipulación de las máquinas como (ex)tensión de la acción performática y el diseño sonoro in situ, la música de Mauricio Sotelo nos deja entrever a través de la escucha, la urdimbre incesante que une lo ancestral con lo contemporáneo.
La transmedialidad erige la casa de la imaginación con luz y narrativa líquida, un espacio para habitar la lentitud desde la exploración del metal y el loop, para cimientar esta casa con los sonidos del tiempo profundo.
El tiempo profundo es un término usado por los geólogos para referirse al transcurso del tiempo desde el inicio del universo aquí es hilvanado a través del uso de loops y procesos análogo-digitales como
elemento de continuidad y unión entre el pasado y futuro en un instante de la transformaciónde la
materia.
El uso de técnicas de ejecución híbridas sobre cordófonos mexicanos contemporáneos como la Jarana
Prisma y el Bicéfono; el uso del Chapman Stick y una mezcladora como generadora de sonido, revelan
a la audiencia una riqueza tímbrica única basada en el metal como fuente sonora, expandiendo también
las acciones y gestos más allá del instrumento.
El Diseño sonoro estereofónico se realiza especialmente para cada recinto, con el objetivo de obtener
una mejor apreciación binaural que permita un diálogo electro-acústico con el recinto; donde el
ejecutante, altavoces y audiencia conforman una triada horizontal interactuante.
Este concierto transmedial indaga en nuevas maneras de conectar con la audiencia y la comunidad,
extendiendo puentes de re/conocimiento colectivo intermediado por el sonido y la luz, propiciando
espacios de interacción a través de la escucha, la contemplación y de la presencia compartida.
Minerva H. Trejo construye la dimensión visual de este viaje. Su propuesta es una arquitectura líquida,
un lenguaje cinematográfico afectivo que pone énfasis en la lentitud, en lo micro y lo marcro como un
mismo parámetro para romper los ritmos de la percepción convencional. Su trabajo no ilustra, sino que
habita el sonido, transformando la imaginación en espacio, emoción y luz, e induciendo al espectador
hacia un estado de inconsciente colectivo creando un habitat donde la imaginación se confunde con
sueños, emoción y trance.
Es una colaboración donde no se sabe dónde termina el gesto del músico y comienza el flujo de la
imagen. Juntos rompen las barreras de la percepción para tender un puente sensorial hacia el
inconsciente, invitándonos a un concierto que no se ve ni se escucha: se experimenta, se vive y se siente.
