In situ o la reacción humana

Instalación interactiva táctil, 2002.

La pieza consiste en un dispositivo colocado en una media esfera en donde se encuentra un sensor de pulso cardiovascular. El usuario introduce el dedo en la cavidad de la esfera y su pulso es capturado y enviado a la computadora, transformando la señal en ritmo, sonido y colores. La relación que se establece con el pulso del usuario, el color y el sonido que se despliega, se basa en el estudio de los Chakras (puntos energéticos del cuerpo humano), logrando junto con la máquina un diálogo de carácter íntimo. Es así como Minerva corresponde a la exploración artística dentro de los sistemas digitales que, entre otras muchas conclusiones, induce a la asociación (co-realización) que posibilita dar forma orgánica a los múltiples talentos diferenciados, la del ingeniero, el músico y el artista.

Como otros artistas que intentan apuntar a nuevas direcciones, Minerva también ha concentrado sus últimos trabajos en cuestiones relacionadas con la correspondencia del cuerpo hacia la máquina, reorientando su trabajo hacia la discusión de la propia condición biológica de la especie, en este caso, desde el reconocimiento básico de la existencia: el pulso.

En palabras de Arlindo Machado el mejor modo de duplicar o de mimetizar los sistemas vivos es asimilando todo lo que nosotros sabemos sobre los mecanismos biológicos al estado-de-arte de la informática. En  la pieza In situ, esto se traduce como una de las aproximaciones al reconocimiento de la función de vida que a todo ser vivo se le ha otorgado. A partir de escribir una alianza con el sistema digital, el usuario percibirá a manera de reflejo uno de los procesos del cuerpo del que depende su existencia.

Los colores actúan sobre el alma, en ella pueden producir  sensaciones, despertar emociones e ideas que nos calman o nos agitan y provocan la tristeza o la alegría.  

GOETHE

Para Minerva el color, como característica fundamental de su obra,  nos afecta porque es una energía que tiene la capacidad de alterar nuestra estructura bioquímica. Al introducir en la cavidad el dedo del usuario, el pulso es registrado, y el color que detona corresponde de manera ficticia a su estado de ánimo, incluso en ciertos ensayos llevados a cabo en la pieza, el usuario puede experimentar, a partir de autogenerarse distintas disposiciones, cambios en el color y el sonido que son representados por la computadora gracias a la utilización de programas como jitter, max y soundmaker.

In situ se convierte en una pieza de auto-reconocimiento en cuanto a naturaleza humana, en donde a partir de la relación que se instaura entre las prácticas humanas y las computadoras, éstas nos proporcionan nuevas conductas en los aspectos biológicos y emocionales, a manera de feedback. Con esto último apoyamos la tesis de Rene Berger, quien describe que cuanto más sobrepasen las computadoras su condición de operar como máquinas, funcionarán menos como máquinas y trabajarán en relación con nuestra conciencia o cerca de ella.

Karla Villegas

 

Este trabajo es el resultado de la beca otorgada por el FONCA con el Programa Jóvenes Creadores, en el área de Multimedia  2003 y 2004, y ha involucrado la asesoría de José Luis García Nava, tutor en el área de Multimedia del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, así como de los músicos y programadores Ricardo Cortés, Ernesto Romero y Eduardo Meléndez (talller de Audio del Centro Multimedia del Cenart), y de los ingenieros Juan Galindo, Yurián Zerón y Julio Zaldívar (talller de diseño de interfaces del Centro Multimedia del Cenart).

 

Puksi´ik al

Es la siguiente versión de In situ o la reacción humana

 

 

 

Puksi ik´al from Minerva on Vimeo.

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